Que existe una “campaña del miedo” contra todo lo que huela
a PODEMOS, es algo que a poca gente se le escapa ya. Es difícil encontrar en
nuestra historia reciente, un momento en el que todos los medios de
comunicación, casi sin excepción, publicaran cada día, alguna nueva “noticia”
para desacreditar a una formación política. Quitando contadísimas excepciones
que todavía se resisten a entrar al trapo de la infamia y la descalificación;
todos los periódicos han llevado a portada, o al menos publicado, supuestas
noticias sobre lucro indebido de algún miembro de PODEMOS, sobre cobro
irregular de facturas, sobre supuestos trabajos que según ellos no se
realizaban, y ya lo último, sobre la veracidad o no del currículum de alguien. Esta
información, falsa o no es lo de menos, después es respaldada por los
principales informativos de los mass media, y no sólo por los informativos,
sino por casi todos los programas de TV: es extraño ver un programa de
entretenimiento, en el que no le pregunten a algún líder de opinión, la suya
acerca de PODEMOS, y más raro resulta aún que estos no respondan aludiendo a
una supuesta falta de transparencia de sus miembros. Desde presentadores, a
tertulianos, colaboradores e incluso el público; desde programas de la extrema
derecha, hasta algunos que se consideran de izquierda; desde tertulias
políticas, hasta realitys; siempre se repite la misma consigna: “todo vale
contra PODEMOS”.
No voy a pararme a desmentir las supuestas informaciones,
porque el artículo no acabaría nunca, y porque una tras otra, se van desmintiendo
casi por inercia. Lo que quiero es centrarme en el efecto que puede tener esta
campaña en la ciudadanía, y en las simpatías o antipatías que la táctica del
miedo pudiera generar.
La primera lectura que hago sobre el efecto de esta “campaña
del miedo”, es que bajo mi punto de vista, está creando una bipolaridad en las
opiniones que se tienen sobre PODEMOS, radicalizando tanto a los simpatizantes,
como sobretodo, a los detractores. Y es que a pesar de que las barbaridades que
se dicen, en ocasiones pueden parecer poco menos que un chiste (basta ver el
último titular del diario La Razón: “Monedero se esconde en el Metro”), no me
canso de encontrar gente que las repite dándoles la máxima credibilidad.
Escuchaba por ejemplo, hace unos meses, a un oyente preguntar a Pablo Iglesias
que “¿por qué le iba a quitar la casa de vacaciones que había construido con su
trabajo?”. Suena ridículo, pero hay gente que de verdad lo piensa. He escuchado
a personas decir que votarían a PODEMOS, pero que creen que si llegaran a
gobernar habría una guerra y que por ello no lo votan. Otros exigir como
hooligans “que Errejón devuelva el dinero”. Y así, decenas de argumentos que
podría utilizar cualquier tertuliano de 13TV.
Se han empeñado todos los actores políticos de nuestro país,
en radicalizar a PODEMOS, decir que somos de extrema izquierda, radicales,
violentos, ETA, Cuba, Venezuela… con la clara intención, de radicalizar también
los discursos de sus detractores en las calles. Es evidente que levanta menso
simpatías un movimiento ruidoso y extremista, que uno moderado y “de centro”.
¿Por qué creen que se empeñan en que digamos que somos de izquierdas? ¿Por qué
se empeñan en decir el PP y el PSOE que son de centro-derecha y de centro
izquierda, respectivamente? Saben que cualquier fuerza con aspiraciones de
gobierno tiene que ser prudente, y nuestra prudencia les pone nerviosos.
Sin embargo, es evidente que la estrategia, hasta ahora,
está surtiendo el efecto contrario al que esperaban sus creadores: PODEMOS no
para de avanzar en intención de voto en las encuestas (unas encuestas
realizadas, por cierto, para los mismos medios que descalifican sin parar a las
personas que trabajamos por el cambio, en PODEMOS). Desde Mayo de 2014 hasta
Enero de 2015, PODEMOS ha pasado de obtener el 7,97% de los votos, a situarse
como primera fuerza en casi todas las encuestas, con alrededor de un 28% del
sufragio. Entre medias, 8 meses de insultos, infamias y descalificaciones
llevadas, como digo, a portada de los principales diarios.
Estos datos se pueden interpretar de diversas maneras. Por
un lado, creo que hay un sector de la población, que está entendiendo de dónde
vienen los ataques: de esos medios cuyos dueños, desahucian, estafan en
preferentes, despiden masivamente, etc. y se dan cuenta de que las mentiras
tienen las patas muy cortas y son desmentidas a las pocas horas. Y por otra
parte, creo que el cambio en nuestro país es algo difícilmente evitable.
Demasiado sufrimiento, precariedad y miseria hemos sufrido ya, como para no
querer transformar nuestra realidad. Creo que hay una mayoría social, que está
diciendo “basta”, basta ya de mentiras, de recortes, de dinero público a los
bancos; y basta ya de tener miedo. Hay una mayoría social que va a traer el
cambio a nuestro país; lo único que nos queda por descubrir, es si el cambió se
producirá ya, o si los partidos que nos han traído hasta aquí van a poder
retrasarlo 4 años más con sus medidas cosméticas.
De momento, el sábado 31 de enero vamos a demostrarles que
no tenemos miedo, que gracias a toda su campaña, a todo su dinero invertido en
bucear en nuestras cuentas en vano, gracias a todos sus voceros que intentan
desacreditarnos, estamos más unidos que nunca. Vamos a demostrarles que su
miedo no nos detiene, sino que nos moviliza. Vamos a llenar la Puerta del Sol,
y vamos a sonreír, porque el gobierno del miedo se acaba, para dar paso al
gobierno de la gente.
CLARO QUE PODEMOS
Saúl Arocha Santos
Consejo Ciudadano PODEMOS LPGC
